La comunicación es un término en apariencia sencillo, pero encierra una gran complejidad. Y cuando lo aplicamos a la comunicación corporativa no se ciñe a grandes campañas publicitarias encabezadas por un ocurrente eslogan, sino a otros aspectos.

La psicología de la comunicación

La comunicación corporativa es tan importante (o incluso más) en el universo empresarial como en el personal, y la falta de ella puede suponer el declive definitivo. La relación empresa-consumidor tiene muchos paralelismos con las relaciones personales e incluso las relaciones sentimentales. El consumidor necesita sentirse cuidado, informado y atendido. Pero sobre todo busca la confianza, o mejor dicho, necesita poder confiar. Por este motivo, al igual que la falta de comunicación puede acabar con una relación de pareja, también puede influir en el éxito de una empresa.

Cualquier estrategia empresarial debería tener muy presente la comunicación, ya sea externa o interna. No debemos fijarnos solo en el cliente, sino también en nuestro equipo. Exactamente como las personas: para tener una buena relación con los demás, primero hay estar bien con uno mismo.

Muchas empresas no se percatan de que todo comunica: desde el logo a cómo se responde al teléfono.

Transmitir desde dentro

El éxito de un negocio depende de su propia proyección y la imagen que se proyecta debe desarrollarse, primero, desde dentro. Toda empresa debería trabajar en torno a unos valores y aplicarlos en todo momento y acción. Es lo que nos ayudará a conseguir una identidad de marca propia, única, fuerte y coherente. Lo mismo pasa  en el ámbito personal. Cada persona actúa y se desenvuelve según su propio carácter y manera de comportarse. Esa actitud debe ser siempre fiel a sus principios y filosofía. Así consigue transmitir una imagen de persona sólida y con opinión propia. Una persona sin criterio es una persona que no genera empatía ni seguridad.

Este tipo de comunicación se llama comunicación interna y consiste en generar flujos de información entre los miembros de la compañía. La comunicación interna puede abarcar desde mensajes prácticos de la empresa (memorándums o protocolos)  hasta información corporativa más genérica (posicionamiento, estrategia, branding…). Existen un gran número de factores a tener en cuenta ya que la comunicación interna no es únicamente lanzar un mail a los trabajadores, sino que conlleva muchos otros canales: una newsletter, una publicación corporativa, eventos y actividades de team building o incluso las propias redes sociales.

Sintonía personal, el mejor reclamo

Una buena estrategia de comunicación interna puede influir notablemente en el éxito de una empresa. De hecho, según Paul J. Meyer, uno de los autores más leídos en el campo del desarrollo personal y profesional,«La comunicación -la conexión humana- es la clave para el éxito personal y profesional». Gracias a ello las personas acaban estableciendo relaciones auténticas y echando raíces en la empresa, hecho que se traduce en un clima muy favorable.

No hay mejor promoción que el sentimiento de pertenencia y orgullo  personal; no hay mejor embajador que cualquiera que se sienta parte de un colectivo.

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