Gestionar el valor de una marca o brand equity es uno de los ejercicios más complejos del branding. Pero si se hace bien, asegura beneficios, longevidad, repercusión, reconocimiento y consolidación a las marcas. Y es fascinante que el brand equity del movimiento gay sea de los mejores del mundo moderno. Porque no lo ha dirigido, controlado o gestionado ningún equipo directivo ni ha salido de ninguna agencia de branding. ¡Ni siquiera de Landor!

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