Vermell Pastisseria
Diseñada con todos los ingredientes para que acabes pecando.
Selección Latidea 2026 a mejor Logotipo o Marca Gráfica
Branding
Logotipo
Packaging
Naming
Vermell es una pastelería de barrio con alma de grand maison, ubicada en el corazón de Gràcia en Barcelona. Cada pieza de bollería es el resultado de procesos largos, ingredientes naturales y una obsesión sana por hacerlo bien. Sin atajos ni aditivos, y además, con una sonrisa (porque todos sabemos lo del ingrediente secreto).
El reto que nos plantearon era tan goloso como el producto: construir una identidad visual capaz de comunicar la distancia que separa lo artesano de lo industrial. Porque en un mercado saturado de croissants de mantequilla «de autor» y panaderías con estética nórdica, destacar requería algo más que una bonita tipografía, hacía falta una marca con carácter. Con el toque de picardía que tiene el amigo engatusador.
Nos propusimos construir la identidad de Vermell con el mismo mimo que ellos ponen al amasar su pan.
Lo que nos pedían — El encargo nos entusiasmó desde el principio, tal vez porque lo de Marisol y Alex es contagioso. Vermell debía transmitir la calidad superior de sus pasteles, bollería y panes; que todos sabemos no tienen nada que ver con la competencia industrial (y esto se nota con verles trabajar un minuto). Esto había que combinarlo con una personalidad joven y cercana, como ellos.
El logotipo: tradición con actitud — Para el logotipo elegimos una tipografía con serifas de inspiración modernista catalana. No fue una decisión estética al azar: el modernismo es la arquitectura del alma barcelonesa, y Vermell es, en esencia, una pastisseria de barrio con vocación de leyenda urbana. Las serifas aportan peso, elegancia y una cierta solemnidad que encaja a la perfección con la seriedad artesanal del producto. Pero la tipografía se interpreta de forma contemporánea, con proporciones modernas y un trazado que evita caer en el folklorismo. El resultado: un logotipo que se lee en presente, aunque huela a tradición.
Para los textos y aplicaciones corporativas, el contraste tipográfico lo aporta Elza, una sans serif neo grotesca de Blackletra. La tensión entre ambas fuentes, la solemnidad de las serifas del logo y la limpieza moderna de Elza, genera una riqueza gráfica que permite articular jerarquías claras y una voz de marca coherente en todos sus soportes.
El Diable: porque la tentación merece un símbolo — Una pastisseria llamada Vermell, instalada en Cataluña, difícilmente podía ignorar la figura del Diable. Icono arraigado en la cultura festiva catalana, presente en correfocs, castellers y celebraciones populares (siempre acompañadas de dulces y pasteles); el diablo no encarna aquí lo negativo sino todo lo contrario: la alegría, la transgresión festiva, el placer sin complejos. El guiño del diablillo te habla de una complicidad entre amigos «yo no lo cuento si tú tampoco», evocando esa sensación tan placentera de travesura infantil que nos hace sonreír. El Diable de Vermell, de trazo expresivo e ilustración de gusto popular, es la metáfora perfecta de la picardía de este demonio que te guiña el ojo al tentarte con unos dulces irresistibles hechos con ingredientes naturales.
Este símbolo funciona como segundo elemento gráfico de la marca: cuando acompaña al logotipo, refuerza la composición completa; cuando actúa solo, lo hace como elemento gráfico autónomo en packaging, bolsas y rótulos, ocupando la superficie con energía festiva.
Una paleta cromática sin medias tintas — Los colores de Vermell son tan directos como su propuesta. El rojo carmesí (Pantone 7425), el mismo color que da nombre a la marca (vermell significa rojo en catalán), aporta carácter, apetito y presencia. Junto a él, un verde menta (Pantone 2253) que equilibra y refresca, aportando una modernidad que aleja la marca de los clichés de la pastelería tradicional. Negro y blanco completan una paleta que admite múltiples combinaciones sin perder jamás su identidad.
La dualidad cromática no es solo visual: es narrativa. El rojo es pasión, exigencia, emoción. El verde es frescura y naturalidad. Juntos cuentan la historia completa de Vermell.
Packaging y aplicaciones: el envase es también la marca — En Vermell, el packaging no es un accesorio. Es el primer punto de contacto entre la marca y quien recibe un bollo de mantequilla un domingo por la mañana. Por eso todos los soportes, desde las bolsas de papel de bollería, bolsas de compra, o las cajas individuales y de regalo, llevan la identidad al máximo. El Diable ocupa las superficies a gran escala, combinado con el logotipo en las dos versiones cromáticas principales. El resultado es un packaging que hace su trabajo en el mostrador, en la calle y en la mesa del desayuno.
El rótulo de la tienda lo hicimos en rojo corporativo, con el logotipo en blanco y el Diable desbordando el marco por la esquina, para anunciar desde la calle que aquí pasa algo diferente. Las tarjetas de visita, disponibles en las dos variantes de color, incorporan en el reverso el Diable ampliado como fondo, convirtiendo un objeto funcional en un pequeño objeto de deseo.
Vermell cuenta con una identidad visual que representa la conexión entre el placer gastronómico y las raíces culturales catalanas, y al igual que los pasteles de Marisol y Alex, está elaborada con ingredientes de primera y sin un gramo de relleno industrial.


