Menos es más, también en packaging
La frase “menos es más” se conoce gracias al arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe, uno de los pioneros de la arquitectura moderna y del movimiento Bauhaus. Su idea era sencilla: para hacer un buen diseño, no hay que ir añadiendo cosas, sino quitarlas hasta que solo quede lo esencial. Esta mentalidad nació en la arquitectura, pero con el tiempo ha pasado a formar parte de muchas otras disciplinas; una de ellas es el diseño gráfico… y muy especialmente el packaging.
Un principio que atraviesa disciplinas
En diseño gráfico, “menos es más” significa trabajar de forma clara y directa. No se trata de dejarlo todo vacío, sino de evitar elementos que solo distraen. Cuando un diseño está bien organizado y respira, se entiende mejor y comunica más.
En un mundo donde predomina el ruido visual —colores y mensajes que compiten entre sí—, un diseño sencillo y limpio tiene mucha más fuerza.
Por qué es tan importante en packaging
El packaging es lo primero que el cliente ve y toca del producto. Aquí, la simplicidad no es solo una cuestión de gusto; afecta directamente a:
La calidad: un envase limpio parece de mayor calidad y más ordenado.
La comprensión: ayuda a entender rápidamente qué es el producto.
La claridad visual: facilita la decisión de compra.
Un envase lleno de texto, símbolos y frases publicitarias solo genera confusión.
En cambio, un packaging sencillo transmite orden, confianza y modernidad. Si tu packaging es limpio y respira, la marca destaca y se vuelve más potente.
En la tienda, donde todo compite por un instante de atención, a menudo gana quien propone una lectura clara y agradable. El comprador agradece no tener que descifrar el packaging.
Además, pensar de forma simple también ayuda a ser más responsables con el medio ambiente: menos tinta, menos procesos y, muchas veces, menos materiales.
Cómo aplicar el “menos es más” al packaging
No se trata de dejarlo vacío, sino de afinar:
Mensaje principal: que quede claro qué es el producto.
Orden claro: una buena jerarquía visual.
Espacios en blanco: utilizar el aire para dar importancia al texto o a la imagen.
Colores estratégicos: paletas de color que contrasten con la competencia.
Letras legibles: tipografías claras.
Imágenes que aporten: fotografías o ilustraciones que realmente sean útiles.
El objetivo clave es que el consumidor entienda el producto lo más rápido posible.
Conclusión: simplificar forma parte de un buen diseño de packaging
El minimalismo en packaging no es solo una tendencia. Es una forma de pensar y de diseñar. Se trata de eliminar todo lo que no aporta valor y quedarse solo con lo que ayuda a comunicar mejor.
Como decía Mies van der Rohe, “la simplicidad extrema es la verdadera sofisticación”. En packaging, esto se traduce en productos más claros, más elegantes y más honestos.
En un mundo lleno de exceso visual, apostar por el “menos es más” no solo es una tendencia: es una estrategia inteligente.

Si necesitas que te asesoremos con el diseño de tu packaging, estaremos encantados de acompañarte.