No hay creatividad que salve a una marca sin estrategia
Mira tu marca. Sí, esa que crees que avanza. Mírala bien, porque lo que ves no es progreso. Es un pollo sin cabeza corriendo en un almacén en llamas, patas dando vueltas, ojos desenfocados, chillidos descompuestos, creyendo que moverse es suficiente. Creyendo que hacer ruido significa existir.
Cambias el logo otra vez. Lanzas otra campaña. Contratas un influencer que ni entiende tu producto. Publicas posts motivacionales sobre “inspirar el cambio” mientras nadie sabe quién eres ni por qué deberían importarle tus palabras. Y todo eso lo llamas marketing. Todo eso lo llamas estrategia. Pero no, amigo, eso es delirio con presupuesto.
No es diseño. No son redes sociales. No es hacer reels y TikToks. Lo que falta es cabeza, un mapa, un norte, un sentido, un maldito propósito. Sin estrategia de branding, cada movimiento es un pataleo al azar. Cada decisión, una botella en el mar. Cada campaña, un accidente esperando ocurrir. Y mientras tú te desesperas por “hacer algo”, el mundo observa, se aleja, te ignora, porque nadie quiere bailar con un pollo convulsionando en círculos.
Algunas empresas creen que pueden sobrevivir así. Que su estrategia de marca es la actividad, con ruido, con apariencia. No se dan cuenta de que el mundo no juzga esfuerzo, juzga coherencia. Juzga dirección. Juzga la cabeza. Y sin cabeza, tu marca es solo un espectáculo grotesco, un circo sangrante, un grito vacío que se repite hasta perder significado.
Pero hay esperanza, aunque sea tenue y dolorosa. Respirar. Detenerse. Mirar lo que realmente se es. Pregúntate cómo es tu marca, qué defiende, qué quieres que recuerden de ella al cerrar los ojos. Cada decisión debe ser deliberada. Cada campaña debe tener filo. Cada palabra debe cortar, no solo rellenar el vacío. Porque cuando la cabeza vuelve al cuerpo, incluso el silencio comunica. Incluso la ausencia de ruido tiene peso. Pero hasta que eso ocurra, todo es caos. Todo es patas golpeando el suelo sin compasión, todo es pollo sin cabeza corriendo, creyendo que moverse es avanzar.
Así que, si sientes que tu marca está viva pero vacía, si la ves corretear frenética y sin rumbo, si te das cuenta de que todo lo que haces se siente como un accidente espectacular, felicítate. Estás en el Apocalipsis del pollo sin cabeza. Ahora abre los ojos, respira, tu conoces tu negocio mejor que nadie, sabes lo que quieres transmitir, solo te queda parar, pensar y definir ese camino que es la estrategia de branding.
Si necesitas ayuda en el proceso, estaremos encantados de acompañarte, porque ese camino es el que más nos gusta recorrer.